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¿Son peligrosos los tiburones?

29 Marzo 2010 No hay comentarios
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Los tiburones no son tan peligrosos para los humanos como se cree. Los humanos se convierten en una presa por casualidad confundiendo a los bañistas o buzos con presas, especialmente los surfistas, que desde la perspectiva del tiburón su silueta parecen mucho a la de una tortuga o un lobo marino, los cuales son su alimento frecuente. A los tiburones no les gustan los humanos, al probarlos con una mascada se enteran que tenemos demasiados huesos, y a diferencia de los lobos marinos, no tenemos suficiente carne ni grasa para satisfacer su apetito.

Los humanos hemos dado a los tiburones la mala reputación de “asesinos feroces y sanguinarios”, y esta sigue siendo la idea que tiene mucha gente sobre estos peces. Los medios de comunicación se encargan de perpetuar este falso prejuicio. Desde un punto de vista estadístico, en cambio, los tiburones no son tan peligrosos para los humanos como si lo somos los humanos para los tiburones. Debido a las técnicas de pesca poco selectivas, la caza indiscriminada por el “finning” o “aleteo” y la contaminación del mar, los tiburones están seriamente amenzados y muchas especies en peligro de extinción.

Durante 400 millones de años, los tiburones han sobrevivido a grandes cambios ambientales, pero la evolución no les preparó para resistir al súper?depredador que ha aparecido hace apenas 500 años: el hombre a industrializado. Algunos tipos de tiburones están en peligro de extinción. Al eliminar estos animales, el ser humano está poniendo en peligro el importante papel que desempeñan en el mantenimiento del equilibrio de la vida en los océanos. Puede que la gente tenga miedo de este depredador oceánico, pero lo cierto es que los tiburones tienen más motivos para temer a los humanos que viceversa. La especie humana está destruyendo literalmente las poblaciones de tiburones de este planeta. En todo el mundo, cada año se matan unos 100 millones de tiburones.

Los tiburones son el blanco de los pescadores deportivos. Dado que no es fácil apresar a un tiburón, cuando un pescador lo logra suele exhibir en público las mandíbulas con sus dientes a modo de suvenir o las vende a algún turista. No obstante, la amenaza más grave es la pesca comercial. Millones de tiburones son sacrificados cada año por su carne, hígado (aceite), cartílagos, mandíbulas, dientes, órganos internos, piel y, sobre todo, por sus ALETAS.

Debido a la escasez de bacalao, éste a veces es sustituido por cazón, un tipo de tiburón pequeño, en los restaurantes. Es significativo que en los mercados de pescado se venda tiburón bajo otros nombres, como congrio japonés, anguila o corvinilla. El cartílago de tiburón se vende como remedio contra el cáncer aunque no existen pruebas científicas de su eficacia. En muchos países asiáticos se ha disparado la demanda de la popular sopa de aleta de tiburón durante los últimos cincuenta años, solamente por pretender un estatus dentro de la sociedad. Esto significa que los pescadores cazan tiburones sólo por las aletas, y los devuelven al mar una vez que les han cortado tan preciado manjar. Sin las aletas, los tiburones no pueden maniobrar y acaban hundiéndose hasta el fondo del mar, donde mueren desangrados. La práctica de extirpar las aletas sólo está prohibida en algunos países como Colombia y Costa Rica, aunque muchos países Sudamericanos aún no poseen leyes que prohíban o regulen este tipo de prácticas.

En ciertos países costeros se colocan redes de seguridad para proteger a la gente de posibles ataques de tiburones. Sin embargo, estas redes también capturan a muchos tiburones inofensivos, y cuando uno de ellos se queda atrapado, las posibilidades de escapar son casi nulas. Otra cruel forma de muerte que afecta a los tiburones es quedarse atrapados en las redes de pesca o en anzuelos y palangres. Las gigantescas redes que se despliegan para pescar atunes acaban capturando a otros habitantes del océano, como tiburones y delfines, que son especies no deseadas. Esto se llama “captura incidental”, y los tiburones capturados normalmente se devuelven al mar. Desafortunadamente, muchos de ellos mueren. De todos los tiburones que se cazan en el mundo, aproximadamente la mitad se capturan por simple casualidad, como captura incidental, en barcos pesqueros interesados en otras especies.

Los tiburones son particularmente vulnerables a la sobrepesca a causa de su baja tasa reproductora. En comparación con otros peces, los tiburones maduran tarde, crecen lentamente y producen pocas crías. Algunos tardan hasta seis años en alcanzar la edad reproductiva. El periodo de gestación (el tiempo que pasa el embrión dentro de la madre) puede alargarse hasta 24 meses en algunas especies, como por ejemplo, en el tollo de cachos Squalus acanthias, un habitante de los mares en el sur de Chile. La pesca puede hacerlos desaparecer antes de que logren reproducirse. Las prácticas de pesca destructivas, como las redes de arrastre, las redes de deriva y los palangres de fondo, también amenazan a los tiburones debido a que son muy poco selectivos, es decir, capturan incidentalmente muchas especies marinas de importancia ecológica como lo son los tiburones, corales y esponjas. El ser humano ha matado ya a tantos tiburones que los ecosistemas submarinos han perdido su equilibrio natural. Hoy, hasta un 80% de las especies de tiburones están en peligro de extinción.

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