Plan de Acción Nacional

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En el mundo existen más de 1000 especies de peces cartilaginosos, entre tiburones, rayas y quimeras. Los tiburones comprenden 400 especies, no todas descritas; las especies batoideas alrededor de 600, entre rayas, peces guitarras y sierra, las cuales tampoco son todas descritas. 30 especies de quimeras, muchas desconocidas, otras pobremente descritas y con taxonomía confusa. La clase Chondrichthyes o condrictios, ocupa un amplio rango de ambientes, desde regiones polares hasta tropicales, desde aguas dulces a profundidades abismales. Sin embargo, la mayoría presenta una distribución restringida y solo unos pocos, incluyendo especies de importancia comercial, tienen migraciones oceánicas.

Un problema grave que enfrenta este grupo está relacionado con ciertos parámetros pesqueros como mortalidad por pesca, niveles de captura y descarte. Estos no son adecuadamente registrados y monitoreados, debido a que en la mayoría de las pesquerías generalmente no se identifican las especies capturadas y desembarcadas. Actualmente, existen pocos modelos de manejo específicos para peces cartilaginosos que consideren sus características básicas como una larga vida, crecimiento lento, maduración sexual tardía y bajo potencial reproductivo.

Durante las últimas décadas se ha evidenciado un aumento en el uso de condrictios como recursos marinos comercialmente explotables, evidenciando un rápido crecimiento en tamaño y valor de sus pesquerías alrededor del mundo. El aumento se debe principalmente al mercado de aletas de tiburones que son exportadas a países asiáticos. Como resultado, muchas poblaciones han sido agotadas y otras están en peligro de extinción. Esto se ve mayormente afectado por las características intrínsecas de los condrictios como el crecimiento lento, baja fecundidad, maduración sexual tardía y largos periodos de gestación, lo que les confiere vulnerabilidad a la presión por pesca e impide la recuperación de poblaciones explotadas en el corto plazo. El rápido crecimiento de las pesquerías no reguladas en muchos países y una falta de regulación del comercio internacional para productos derivados de tiburones y rayas (aletas, cartílago, dientes, espinas, etc), es un factor clave en la disminución de sus poblaciones. También lo son los elevados niveles de mortalidad por captura incidental, descarte y degradación de áreas costeras por contaminación, alteración o sobrepesca, las cuales representan zonas de alimentación, reproducción y cría para muchas especies de peces cartilaginosos de Chile y endémicas del Pacífico Sur Oriental.

¿Por qué un plan de acción?

El estado actual del conocimiento sobre los tiburones y las prácticas empleadas en su pesca causan problemas de conservación y ordenamiento, debido a la falta de datos disponibles sobre capturas, esfuerzo, desembarques y comercio, así como a la información limitada sobre parámetros biológicos de muchas especies y su identificación.
Debido a que Chile ha desarrollado un número importante de pesquerías que capturan peces cartilaginosos, ya sea como fauna acompañante o como especies objetivo y el compromiso adquirido por nuestro país en foros internacionales (FAO, APEC) para el desarrollo voluntario de un Plan de Acción Nacional para la conservación y orden de los tiburones, se hace imperativo desarrollar nuestro propio Plan Nacional de Acción. Esto no sólo para cumplir los objetivos de conservación del ecosistema marino y la sustentabilidad a largo plazo de las pesquerías de condrictios, sino además para mantener relaciones de colaboración internacional con los países preocupados de este tema, que importan productos pesqueros derivados de pesquerías que capturan tiburones.

¿Qué hace un plan de acción?

El Plan de Acción Nacional es una herramienta de largo plazo para pescadores y directores de pesquerías, es importante para la toma de decisiones sobre la conservación y manejo de las pesquerías de condrictios. El “plan” adoptado por el Estado Chileno, está dividido en 6 líneas con 47 objetivos específicos, que abarca desde la unificación de criterios para el estudio de peces cartilaginosos hasta aspectos institucionales y de soberanía. Este plan nacional debiera ser el fruto de un comité de manejo que involucre a las autoridades tanto privadas como públicas , y que debiera poner en marcha un plan de seguimiento y fiscalización, con actividades pertinentes, dirigidas por entidades disímiles a las implicadas en el comité de manejo.
El “Plan de Acción” debiera ser considerado como referencia para dar inicio a una discusión sobre el deber y responsabilidad del Estado como ente regulador, y la sociedad civil como usuarios transversales de los condrictios. El Estado chileno, promulgó el “Plan de Acción Nacional para la conservación y manejo de condrictios” el 30 de noviembre de 2007 mediante el Decreto Supremo N° 198. Posteriormente, a través de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), se propone el “Plan de Acción Regional para la Conservación de tiburones, rayas y quimeras en el Pacífico Sudeste” donde se reúnen en concordancia los planes nacionales de Colombia, Ecuador, Perú y Chile; con el fin de armonizar y proponer conjuntamente acciones de manejo pesquero entre países limítrofes o especies comunes.

Ayuda a Stanley y a sus amigos en esta cruzada a nivel mundial!

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