Tiburones, rayas y quimeras

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Existen dos grandes grupos de peces cartilaginosos. El mayor es la subclase Elasmobranchii (Elamobranquios; del griego elasmós: placa, y bránkia: branquias), que comprende a los tiburones y rayas; y el segundo grupo es la subclase Holocephali (Holocéfalos; del griego hólos: todo, y kephale: cabeza) que incluye a quimeras y pejegallos.

TIBURONES
Su forma puede ser cilíndrica o a veces aplanada. De 5 a 7 hendiduras branquiales ubicadas a ambos lados de la cabeza. Con aletas pares e impares. Cuerpo cubierto por diminutos dentículos dérmicos. Presentes en casi todos los ambientes marinos.

RAYAS
Su forma es aplanada dorsoventralmente. Hendiduras branquiales bajo el cuerpo. Cuerpo cubierto con espinas y aguijones. Aletas pectorales en forma de triangulo  extendidas y aplanadas,  fusionadas con la cabeza. Ojos situados en  los costados o en la parte dorsal. Detrás de estos cuentan con aberturas llamadas “espiráculos” para la entrada de agua. Solo este grupo presenta especies dulceacuícolas. Algunas especies con grandes órganos eléctricos.

QUIMERAS
Una cubierta branquial blanda con una sola hendidura a ambos lados de la cabeza y que protege los 4 pares de hendiduras branquiales. Presentan una gran espina en la primera aleta dorsal. Línea lateral prolongada hasta la cabeza. Piel desnuda sin dentículos dérmicos. Habitantes de las profundidades.

Tiburones: la evolución de un depredador

Todos los seres vertebrados descienden de unos sencillos animales que aparecieron hace unos 500 millones de años (Cámbrico). Estos animales largos y planos,  poseían masas de músculos longitudinalmente fijas a un eje, con un intestino simple,  y carecían de ojos, aletas o huesos.

Estos primitivos animales evolucionaron a seres con aspecto pisciforme. El eje original dio lugar a una  espina dorsal cartilaginosa, con la presencia de unos ojos simples, aletas impares y la cabeza y la parte superior del cuerpo fue cubierta de placas óseas. Al principio carecieron de la presencia de mandíbulas pero más tarde el desarrollo de mandíbulas mordedoras (probablemente a partir del primer arco cartilaginoso que sostiene las branquias) y  el mejorado desarrollo de las capacidades de nado permitieron que estos animales pudieran conquistar diversos ambientes, incluso el terrestre.

Pero hace unos 400 millones de años, a partir de estos primeros peces ocurrió una divergencia en la evolución, lo que produjo la aparición de dos grandes grupos que están presentes hasta hoy; la clase Chondrichthyes (Condrictios, chóndros: cartílago, ichthús: pez) que conservaron el esqueleto cartilaginoso y que carecen de hueso internos y escamas óseas externas, y los peces óseos de la clase Osteichthyes (Osteictios; del griego osteón: hueso, ichthús: pez) que sustituyeron el cartílago por hueso y presentan escamas óseas externas.

Desde hace 65 millones de años (ma), la forma o patrón estructural de los tiburones se ha mantenido prácticamente invariable, haciendo de estos uno de los modelos más avanzados y eficaces en los océanos. Hace unos 18 ma nuestros océanos eran dominados por uno de los depredadores marinos más grande que haya existido, el Carcharodon megalodon, de más de 18 metros, que surcaba las costas en busca de grandes presas, pero la desaparición de éstas y otros factores hicieron que se extinguiera y sólo queden registros fósiles de sus dientes (entre 18-25 cm). El primo más cercano al Megalodon es el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) que no mide más de 7 metros siendo el mayor depredador actual.

¿Qué los diferencia de otros peces?

  • Un esqueleto interno cartilaginoso que le ofrece una gran ventaja con respecto al esqueleto de hueso, ya que al tener un menor peso permite ahorrar energía en sus movimientos.
  • Poseen una piel recubierta de “dentículos dérmicos o escamas placoídeas”, semejantes a la de los peces, que son en realidad dientes en miniatura, los que facilitan su natación y movimientos en el agua.
  • Su mandíbula con diferentes tipos de dientes adaptados a su forma de alimentación, los que se van reemplazando continua e ilimitadamente durante su vida.
  • Presentan entre 5 y 7 aberturas branquiales, a ambos lados de la cabeza, donde ocurre el intercambio gaseoso (obtención de oxigeno).
  • A lo largo del cuerpo presentan una “línea lateral”, pequeños poros organizados en filas capaces de percibir pequeños cambios de presión en el agua, especialmente en el movimiento de sus presas.
  • En su hocico poseen las “Ampollas de Lorenzini”, diminutos órganos sensoriales que permiten captar hasta los más mínimos impulsos eléctricos de sus presas.
  • Los peces óseos utilizan la vejiga para la flotabilidad y los condrictios el hígado. Éste además de servir de reserva de energía, ocupa la mayor parte de la cavidad corporal y puede llegar a ser una cuarta parte del peso de algunas especies.

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